Hoy sólo escuché
amenazas
Gastón Rincón
Alumno Teoría II
29 de
agosto de 1968
Había permanecido todo el día en la escuela, sólo esperaba
el momento para llegar a casa. No sé a qué se deba mi estrés si es por todos
los exámenes que he tenido o por esa materia que estoy seguro que reprobé,
sabía que podía pasar de semestre y sólo era una materia ¡ah como sea, ya lo
veía venir! No sé si en realidad es eso lo que me preocupa o toda la bola de
disturbios que se han presentado últimamente en la vocacional, por ejemplo, la
vez pasada vi cómo llegó un grupo de personas y amenazaron a algunos compañeros
que estaban frente a mí. En ese momento me dio mucho miedo, porque estoy
seguro de que ni siquiera conocían a mis compañeros, sólo llegaron y comenzaron
golpearlos y mentarles la madre. Dentro de algunos de las personas que ahí
estaban, vi a César, Alan y Ricardo sólo reconocí a ellos, porque a los demás
no los conocía. El hecho fue que golpearon a mis amigos. Algunos días más tarde
encontré a Ricardo, pero él, sin duda aún no se recuperaba de aquella paliza,
apenas y podía caminar. Me dio un poco de pena preguntarle, pero lo hice. La
duda estaba presente en mi cabeza y decidí preguntarle ¿Ricardo, tú conocías a
esas personas? Él sólo respondió que nunca en su vida las había visto. Sin
pensarlo comencé a decirle cosas sin sentido como ¡seguro andas en pleito de alguna
chica verdad! sé que fue una tontería lo que dije, pero yo estaba nervioso y
por eso hice esa broma. Recuerdo que él me miró en ese momento, y dijo, no
Alejandro no se trata de eso, ¿qué no has que
visto o escuchado las noticias o
rumores que circulan por ahí? últimamente estás agresiones se han
presentado no sólo en está vocacional, sino también a preparatorias como la 7,
hace dos semanas me dijo mi primo que de pronto llegaron a su escuela un grupo de personas, y de un momento
a otro comenzaron a insultarlos, mi primo me dijo que ellos no querían caer en provocaciones,
pero fue inevitable y al poco rato
llegaron algunos oficiales y arrestaron a todo aquel que estaba por ahí,
a él no pudieron llevárselo, porque entre el zafarrancho, él tuvo la
oportunidad de huir. Después de escuchar estas palabras le pregunté a Ricardo
si sabía
algo de las personas que arrestaron. Me percaté de su incomodidad y decidí
dejar la conversación, para luego despedirme de él. Quizá yo estaba haciendo oídos sordos y todo
esto tenía ver con las recientes manifestaciones que habían ocurrido en el Zócalo
y en otros puntos de la ciudad. Recuerdo que Alan me había dicho que fuéramos a
la plaza de la constitución y que no había nada de que temer. Tal vez fue cobarde
de mi parte, pero yo sabía que no sólo iban a acudir manifestantes, sino que
además de ellos también irían granaderos y soldados. Sí, ese fue el motivo por
cual no fui. Ahora que lo pienso mis compañeros o por lo menos a los que vi que
golpearon en aquella ocasión en la vocacional, también habían estado en algunos
mítines. La verdad es que yo no entendía mucho acerca de los movimientos que
estaban ocurriendo, sólo sé, que aquella ocasión disturbio en el zócalo, hubo
disparos que venían de la Suprema Corte de Justicia y no sólo eso, sino que en
el momento en que se encontraban los simpatizantes en el mitin, algunos tanques
y otros vehículos que no conozco comenzaron a replegar a la gente que ahí se
encontraba o por lo menos eso fue lo que
pude saber acerca de aquella manifestación.
¡Bueno media hora y
ya salgo de la escuela! No sé por qué, pero me incomodaba todos aquellos
rumores repentinos acerca de que viene algo grande, alguna vez escuché a mis
tíos decir que era mejor que los jóvenes le bajaran a su desmadre, porque si no,
el gobierno les daría un escarmiento, y con el gobierno no se juega ellos
dijeron. Yo sólo pensaba y qué podría hacer el estado, si lo que los manifestantes piden o exigen son
sus derechos, o por qué harían tanta
bulla.
Por fin he terminado mis
tareas, la verdad es que ya me quería ir... ¡Quienes son ellos!, ¡no por favor no!
ellos ni siquiera son estudiantes de la voca. En ese momento sólo pensé en
agacharme, porque esos tipos comenzaron a lanzarnos cosas, y detrás de ellos, sí
los vi bien, eran granaderos ¡qué chingados hacían en la escuela granaderos! pensé.
Los gritos e insultos de muchos compañeros, comenzaron a salir a flote. Yo
estaba agachado debajo del fregadero de la cocina, y desde ahí pude notar a
muchos que hacían la misma acción que yo. Después de algunos minutos escuché a
una persona con voz muy ronca que nos decía, miren cabrones sino le bajan a su
desmadre o si siguen metiéndose en cosas que no les importa los vamos a fregar,
estamos hasta la madre de sus pinches banderitas rojas, y pliegos petitorios
¡ja!, como si esos rusos y cubanos vinieran a ayudarles en estos momentos ¡saben
qué! ¡jodanse! No podía dejar de prestar atención a ese tipo, y no por lo que
decía sino porque tenía a un chavo golpeado y amagado mientras nos gritaba y
como si no fuera suficiente, los demás tipos que venían con él, ya habían
destrozado todo o por lo menos la salida hacia la calle. Sino fuera porque soy
muy miedoso tal vez los enfrentaría, pero siendo honesto qué podría hacer en
ese momento, hubiese terminado junto con los demás arrestados en el camión que
se encontraba afuera. En ese momento sólo escuché que aquellos tipos buscaban
algunos nombres, escuché algunos apellidos que me recordaron a profes que había
tenido el semestre pasado. Yo sólo quería que todo esto pasara y que dejaran de
subir gente al camión. Por último, el tipo con la voz ronca continuaba amenazando
a todos, y de pronto él nos dijo que ya sabía que habría una gran congregación
de personas para los próximos días en Tlatelolco, nos advirtió que mejor lo
pensáramos dos veces antes de acudir a ese lugar, porque quizá no la contaríamos
la próxima vez. Después de haber dicho todo esto, el tipo y todos los que lo
acompañaban se fueron. Mis compañeros estaban igual de asustados que yo… pero
sentí un alivio, por fin se habían ido.
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